Los domingos

Una película absolutamente sorprendente e inesperada en nuestro panorama cinematográfico. Valiente y sincera.

Hay películas sobre la vocación religiosa en muchos contextos y situaciones, pero esta aborda la cuestión aquí y ahora, mostrando la incomprensión que deben afrontar las personas que deciden seguir la llamada de Dios, pero cuya fortaleza las aleja de cualquier tipo de victimismo o queja.

La directora, Alauda Ruiz de Azúa, ha llevado a cabo una profunda labor de documentación que se manifiesta en el rigor y la calidad de la película, a la hora de afrontar una situación que tantas veces resulta incomprendida en nuestra sociedad.

En este sentido, creo que la obra trata de equilibrar el enfoque del acercamiento a la persona que siente esa vocación —para que esta pueda ser entendida—, con otro enfoque de aproximación a la familia, la sociedad y el entorno, en los que se pueden ver reflejadas diversas actitudes o reacciones tan comunes y tan creíbles en nuestro contexto y en nuestro tiempo.

Esto pone de relieve cómo el pretendido y aparente respeto hacia la actitud de quien decide seguir el camino de su vocación viene, demasiadas veces, acompañado de la incomprensión e incluso de la falta de verdadero amor por parte de algunos seres cercanos.

Puede incluso pensarse que la cinta trabaja casi más ese aspecto del entorno que la profundización en el espíritu de la joven que decide entregarse a Dios para seguir, sin condiciones, lo que Él pide. Y es que quizá en esta sociedad eso es lo que resulta más difícil de entender.

En todo caso, la obra consigue un resultado excelente, no solo gracias al magnífico trabajo de su directora, sino también al de los actores, destacando Miguel Garcés, Patricia López Arnaiz y, sobre todo, el descubrimiento de Blanca Soroa.

Puede que a algunas personas no creyentes este largometraje no les llame la atención; tal vez tiendan a sentirse identificadas con las actitudes de alguna de las personas próximas a la protagonista, o incluso perciban la decisión de esta —y el apoyo que recibe del entorno de la Iglesia— como un caso de fanatismo religioso inexplicable o que incluso convendría evitar o erradicar.

Pero quizá, si la ven con la mente abierta, puedan entender algo de la profundidad y la firmeza de una decisión de este tipo cuando se toma con plena convicción.

Me parece que para un creyente resulta más fácil este entendimiento, e incluso imaginar cómo Jesús puede hablarnos para decirnos lo que nos pide de nosotros, algo que creo que la película refleja muy bien.

En fin, es llamativo que hoy lo valiente, original y casi revolucionario sea una película de este tipo, en la que los curas no resultan seres ridículos, y en la que finalmente quien mueve a compasión es esa persona que cree ser muy respetuosa y tolerante, pero que en el fondo trata de impedir aquello que no entiende…