La reforma de la coma

Sería paradójico que esta legislatura, que pasará seguramente a la historia por la imposibilidad de conseguir mayorías para aprobar un solo presupuesto, y en la que han sido notorias y numerosas las ocasiones en las que el Gobierno no ha logrado sacar adelante proyectos o iniciativas en el Parlamento, sea también la que termine con más reformas constitucionales aprobadas.

Una ya se aprobó en 2024, y afectó al artículo 49 (personas con discapacidad). Otra está ahora en trámite, y es a la que me voy a referir brevemente (una tercera sería la relativa al derecho a la interrupción del embarazo, pero esa espero, deseo y pronostico que no saldrá adelante).

Tendríamos, por tanto, seguramente dos reformas en la misma legislatura, y eso ya sería tanto como en toda la historia anterior de la Constitución —antes solo hubo una en 1992 y otra en 2011—.

El caso es que la reforma que acaba de pasar al Senado podríamos llamarla “la reforma de la coma”, porque básicamente consiste en cambiar un guion por una coma, aunque conlleva también un pequeño ajuste en la redacción del artículo 69.3 de la Constitución. Trato de explicarlo.

Hasta ahora, Ibiza y Formentera compartían un único senador, pero esto no tenía mucho sentido al menos desde que, con la reforma del Estatuto de las Islas Baleares en 2007, Formentera pasó a tener consejo insular propio.

Hasta cierto punto, se generaba así una contradicción dentro del artículo 69.3 de la Constitución, que comienza diciendo que cada isla con cabildo o consejo insular constituirá una circunscripción al Senado, para luego enumerar los senadores que elige cada una y, en ese momento, mencionar “Ibiza-Formentera”, con guion; es decir, un solo senador para ambas, lo que significa que “comparten” circunscripción.

Esto tenía sentido en 1978, porque compartían consejo insular, pero no desde que cada una pasó a tener el suyo propio.

A partir de ahí, ha habido acuerdo, y ha sido el Parlamento de Baleares quien ha propuesto esta reforma, que previsiblemente será aprobada. Ya no habrá guion entre Ibiza y Formentera, y así cada una elegirá su senador. También se suprimen, porque dejan de tener sentido, las menciones en el artículo 69.3 de la Constitución a las agrupaciones de islas.

Por supuesto, todo esto me parece excelente, y añado una cosa más. La paradoja planteada al inicio del texto tiende a resolverse si nos damos cuenta de que, en contra de lo que se suele creer —y tal y como yo vengo sosteniendo desde siempre—, la reforma de la Constitución por la vía ordinaria, aunque sigue un procedimiento rígido, no es, ni mucho menos, “difícil”.

Lo que ha sido siempre “difícil” en nuestro país es que las dos fuerzas mayoritarias, que siempre han sumado más de tres quintos, se pongan de acuerdo. Pero cuando lo hacen, se reforma la Constitución, una o dos veces, para introducir una coma… o para lo que sea.