50 años de la restauración borbónica

No. En estas fechas no podemos conmemorar medio siglo de democracia en España. Eso no sería nada preciso. El 20 de noviembre de 1975 murió Franco (algo que no creo que tenga mucho sentido que conmemore el Gobierno ni que requiera ningún realce institucional), y dos días después fue coronado Juan Carlos I, algo que, en aquel momento, suponía obviamente un cambio en la jefatura del Estado que implicaría la materialización de la recuperación de la monarquía borbónica, aunque con dos matices importantes.

Primero, que jurídicamente España era un reino al menos desde la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, aunque sin rey ni siquiera sucesor a título de rey; proclamación que, solo por la ley de 22 de junio de 1969, le correspondería a don Juan Carlos. Así que, a la muerte de Franco, España ya era un reino y tenía un sucesor a la jefatura del Estado con título de rey.

Segundo matiz: el 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos hereda todos los poderes del anterior jefe del Estado, de manera que, en cierto modo, podemos decir que en esa fecha el rey era una especie de monarca absoluto. Aunque, sin duda, hay que añadir que inmediatamente después de su entronización fue quien empezó a dar pasos decisivos para la democratización de España y la conversión de esa monarquía casi absoluta en una monarquía parlamentaria, iniciándose ese período llamado transición política, que concluiría con la entrada en vigor de la Constitución de 1978.

Por tanto, ¿qué conmemoramos en estos días?
Pues, de momento, solo la recuperación efectiva de la monarquía y la restauración de la dinastía borbónica, que había sido depuesta —una vez más, porque ya lo fue en 1808 y en el Sexenio Revolucionario— el 14 de abril de 1931.

¿Tiene sentido conmemorar de forma más o menos solemne esto?
No sé, quizá sí, pero solo por lo mucho que contribuyó aquel joven rey a la transición a la democracia.

A partir de 1978, aquella monarquía ya no solo tendría la legalidad del régimen anterior o la legitimidad dinástica (que conseguiría solo en 1977 con la renuncia de don Juan), sino que se añadiría la legitimidad constitucional, y podría hablarse más bien de una reinstauración de la monarquía, totalmente nueva en el fondo aunque continuista en la dinastía.

Así que, si ese rey va a estar excluido… me parece todo bastante ridículo, absurdo, quizá una mera maniobra de distracción o la enésima táctica para recuperar al dictador y, de paso, agitar el miedo al regreso de un nuevo régimen autoritario, quizá con la excusa de recordar lo peor de nuestro pasado para evitar repetirlo.

¿Podremos celebrar 50 años de democracia?
Seguro que sí, pero quizá en 2027 (medio siglo después de la Ley para la Reforma Política y, sobre todo, de las primeras elecciones democráticas), y en 2028, cincuenta años después de nuestra Constitución.