40 años de la UCLM

Aunque nuestro escudo recuerda que hubo en algunas de nuestras ciudades (Toledo, Sigüenza, Almagro) universidades desde hace siglos, la verdad es que la Universidad de Castilla-La Mancha, como tal, cumple este curso cuatro décadas desde su efectiva creación.

Cuando nació, yo estaba a punto de iniciar mi carrera de Derecho, y luego he sido alumno de esta universidad, licenciado, doctor y profesor —desde ayudante hasta catedrático—, así que la UCLM forma parte importante de mi biografía.

No ostento en este momento ninguna autoridad académica relevante, así que no hablo ni oficialmente ni en términos institucionales. Todo lo que diga o escriba será subjetivo. Y, además, en una universidad con seis campus repartidos en cuatro provincias, miles de profesores y muchos más miles de alumnos, todo lo que diga o escriba será también, necesariamente, una visión parcial, la de la parte que me toca vivir cotidianamente.

Dicho esto, pienso que crear la Universidad de Castilla-La Mancha como universidad cuasi regional fue una buena opción. Tiene, desde luego, las complejidades de abarcar un territorio universitario inmenso, pero eso ha permitido crear una universidad de tamaño medio, fuerte y competitiva, o al menos más de lo que lo habrían sido universidades de ámbito local o provincial.

Sin triunfalismos ni exageraciones, creo que en el ámbito nacional e internacional nuestra Universidad compite dignamente, destaca en algunos aspectos o especialidades, puede mejorar en otros, pero global y comparativamente no está nada mal.

En varias áreas (y entre otras la jurídica, que bien conozco) ha alcanzado gran prestigio, y está muy bien posicionada en Iberoamérica, que es, para muchos, nuestra vocación más intensa y natural.

Muchos de nuestros titulados presumen con orgullo de su condición de egresados de la UCLM en México, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, República Dominicana y un largo etcétera.

En el ámbito regional, su protagonismo en el desarrollo cultural, social y económico de la región ha sido absolutamente incuestionable. No es la única universidad de la región (están también la de Alcalá de Henares y la UNED), pero sí la que ha desempeñado, cualitativa y cuantitativamente, un papel mucho más destacado en la formación de nuestros jóvenes… y no tan jóvenes.

La UCLM nació poco después que la comunidad autónoma, y no se puede entender esta sin aquella. Por supuesto, no viene ni vendría nada mal competir, pero no se puede negar esta posición relevante.

Hay que asumir retos importantes, y no pocas cosas pueden mejorarse, y no puedo dejar de decir que reducir la burocracia sería un paso de gigante… pero hoy es momento más bien de sentirse orgullosos de lo que, entre muchos, durante muchos años y grano a grano, hemos logrado.