Toledo-Via-Lactea-Jose-María-Moreno-Santiago

Los toledanos, y todos los amantes de nuestra ciudad, tenemos una deuda especial y un deber de gratitud hacia aquellos que nos muestran aspectos o perspectivas de nuestra ciudad que somos incapaces de ver a simple vista. Creo que, si la cuarta dimensión es el tiempo, esas perspectivas “no visibles” -o al menos no perceptibles en una impresión superficial- tienen muchas veces que ver con ese ineludible transcurso cronológico, que nos ancla irremediablemente al instante actual. El Toledo del pasado, ya sea el de hace minutos o el de siglos atrás, es totalmente “real”, pero casi siempre es imposible de ver. Sin embargo, hay formas de “congelar” un instante y preservarlo incólume para la posteridad. Una de ellas es, desde luego, la fotografía, y así gracias a “Toledo Olvidado” podemos disfrutar de lugares, escenas y personas de la ciudad tal y como eran en distintos momentos, desde que tenemos registros fotográficos. Pero incluso hay quien nos ayuda a contemplar cómo era Toledo antes de que se inventase la cámara fotográfica, y así por ejemplo, gracias a los precioso grabados de Fernando Aranda podemos ver cómo era el artilugio de Juanelo, así como otros tantos lugares y “Rincones del Toledo desaparecido”. En su día dediqué los correspondientes “miraderos” a ambos, así que hoy quiero centrarme en alguien que hace, también gracias a la fotografía, el “más difícil todavía” que es mostrarnos Toledo con sus maravillosos cielos. Me refiero, desde luego, a José María Moreno Santiago.

 

José María es un excelente fotógrafo que domina prácticamente todas las técnicas de esta ciencia-arte, y conoce a la perfección sus diversos campos. Pero casi siempre su fotografía se ha centrado en Toledo, que nos ha mostrado, tal y como hoy es, pero de formas que normalmente no podemos contemplar, y mucho menos a través de la fotografía. Panorámicas de todo tipo y esféricas son algunas de sus especialidades, y como es generoso las comparte, y así quien esto escribe debe lo poco que sabe de estas técnicas a sus enseñanzas, pacientes y meticulosas. Pero quiero destacar sus extraordinarias fotos de los fenómenos celestes, y en especial las que los muestran sobre nuestra ciudad. Así, es autor de la primera circumpolar sobre nuestra ciudad, y también de la mejor Vía Láctea que he podido contemplar, así como esféricas de cielo completo o de un espectacular analema de Luna; y ha sido coordinador de los proyectos colectivos de la Asociación Fotográfica de Toledo “Toledo como nunca” que han permitido iluminar toda la ciudad como jamás vemos en la noche. Es el “dueño del cielo”, de ese cielo que está ahí hoy y ahora, pero normalmente es imposible verlo como él nos lo muestra, porque la contaminación lumínica lo impide. Como él mismo dice muchas veces, así verían nuestro cielo nuestros ancestros, antes precisamente de que se inventase la luz eléctrica. Por añadidura, cabe decir que toda fotografía astronómica nos muestra en cierto modo el “pasado”, pues si la luz solar tarda unos siete minutos en llegar a nuestro planeta, hay que darse cuenta de que vemos las constelaciones y las galaxias tal y como lucían hace cientos, miles o millones de años… En fin, espero que algún día podamos ver todas estas fotografías de José María en un libro con preciosas láminas, y en todo caso, le reitero el agradecimiento, por lo que nos muestra y enseña, tanto en técnicas y conocimientos fotográficos, como en esos resultados que, aunque él suele decir que “es fácil” lograr, está claro que solo él lo consigue con esa perfección, gracias a su meticulosidad, entrega yu compromiso total con la fotografía y con Toledo.