TC filtraciones

El asunto de las filtraciones es siempre un problema difícil de resolver, tanto si se trata de las goteras que caen del techo, procedentes de la casa del vecino de arriba, como si estamos ante la divulgación indebida de información secreta o confidencial, que es otra acepción del Diccionario. Hoy me voy a interesar por este último sentido, y muy en particular, por algo que lamentablemente empieza a ser costumbre: determinados medios anticipan el sentido de alguna resolución importante del Tribunal Constitucional… y resulta que suelen acertar. En estos breves comentarios he ido desgranando algunos de los más acuciantes problemas de nuestro supremo intérprete de la Constitución, pero este apenas había sido mencionado. Y me parece bastante grave. Pocas cosas pueden hacer un mayor daño a su imagen, y alterar más su adecuado funcionamiento, que este tipo de filtraciones. Desde luego, yo no tendría ninguna objeción que poner al medio que publica este tipo de informaciones, siempre que sean veraces (aunque el derecho y deber de secreto profesional impide señalar la fuente, lo que a veces podrá dificultar la constatación de esa veracidad). El problema, por supuesto, es de dónde procede la filtración. Y con los mimbres actuales, será muy difícil evitarlas mientras no se investigue realmente esa cuestión, y si se logra descubrir, se apliquen las consecuencias procedentes. Un insigne jurista, que sabía de lo que hablaba, me comentaba hace poco que las filtraciones proceden siempre de alguien que pretende que no se haga realidad lo que dice la filtración… Si es así, da qué pensar. Y si es lo contrario… también.

Recientemente hemos tenido varios ejemplos de lo que digo, en resoluciones de asuntos muy importantes. Así, algún medio anticipó no solo el sentido del fallo de la sentencia sobre el primer estado de alarma -publicada el pasado mes de julio-, sino incluso lo que iba a votar cada magistrado, semanas antes de que la sentencia se diera a conocer, y seguramente antes incluso de que el Pleno adoptase su decisión. Y acertó, pero no sin que antes muy prestigiosos juristas aprovechasen para anticipar, en medios de máxima difusión, el error que cometería a su juicio el TC declarando inconstitucional el estado de alarma. Respecto al segundo estado de alarma, otro medio publicó hace días el sentido en el que supuestamente iría la ponencia, obligando incluso al TC a publicar en su web una nota informativa, que realmente no llega a desmentir esa afirmación, sino que aclara que aún no se ha producido el debate sobre la cuestión. Ante todo esto, creo que quienes nos dedicamos a opinar no deberíamos entrar en la valoración de lo que supuestamente va a decir el TC, ello sin perjuicio de que, como todos hacemos, podamos dar nuestra opinión o valoración sobre las cuestiones de fondo. Por último, quiero señalar otra práctica habitual que no me gusta, y que en este caso parece proceder de una decisión deliberada del Tribunal: se dan a conocer los fallos días antes de publicar toda la fundamentación jurídica (y bastantes días antes de publicar los votos particulares, si los hay), con lo cual, por un lado, cuando esta se da a conocer ya se han producido todas las valoraciones políticas y sociales, sin conocer siquiera los argumentos del Tribunal; y, por otro, algunos juristas no pueden evitar caer en la tentación de opinar sobre una decisión cuyos fundamentos todavía no son conocidos, aunque -misteriosamente- algunos medios de comunicación suelen anticipar un resumen o extracto de esa fundamentación… Digo yo que, una vez que nos “toca” esperar casi siempre años para conocer algunas sentencias del Tribunal, no nos importaría esperar unos pocos días más para conocerlas en su integridad. Creo que son prácticas indeseables que convendría evitar.

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