javier diaz revorio

Corría el 2 de enero del año 2000 cuando publiqué mi primer artículo en La Tribuna de Toledo, dando origen a este espacio que llamé “El Miradero”, no solo por la referencia evidente a este lugar emblemático de la ciudad imperial, sino también porque de algún modo me proponía actuar como un “observador”, contemplando, describiendo, narrando y opinando sobre nuestra realidad social, política, cultural… y de vez en cuando -solo de vez en cuando- también propiamente constitucional. Aquel artículo, por cierto, se tituló “Pero, ¿en qué siglo vivimos?”, y trataba de justificar por qué, en aquel momento, todavía iniciábamos el último año del siglo XX, ya que el presente siglo no comenzaría hasta el año siguiente (lo cual, como es obvio, es aplicable también al inicio de la tercera década del siglo XX, que no se producirá hasta dentro de un año). Técnicamente, por tanto, puedo decir que llevo escribiendo en este medio desde el siglo pasado… En cualquier caso, me satisface poder decir que he mantenido dos décadas este compromiso, siempre en viernes, todas las semanas del año, cambiando a veces el lugar del periódico -y con él, aunque sea ligeramente, la extensión precisa del artículo, aunque se comprenderá que a un profesor este espacio siempre se le hace corto…-, pero he tratado de adaptarme siempre exactamente a las líneas otorgadas a esta pequeña “ventana al mundo”. Y, lo que para mí es más importante, he tratado de cumplir el compromiso conmigo mismo, consistente en ser sincero, dar mi opinión sobre los temas que libremente he elegido, ser siempre respetuoso con las personas, y prudente en las opiniones, que he querido en todo caso, desde la limitación del espacio, fundamentar con razones y argumentos y desde cierta objetividad, a sabiendas de que, como opiniones personales, no pueden dejar de ser subjetivas. Pero siempre he intentado que sean rigurosas.

 

Me parece un momento apropiado para agradecer a La Tribuna de Toledo la libertad total que me ha dado en cuanto a temas y opiniones, durante estas dos décadas. Pero sobre todo a mis lectores, sin los cuales -es tan obvio que nadie podrá dudar de que lo digo sinceramente- nada tendría sentido. Hoy hay que sumar, a los lectores del diario en papel, a muchos otros que, gracias a las nuevas tecnologías, acceden a este modesto texto desde cualquier lugar del mundo, a través de mi blog o de las redes sociales. Mientras Dios me dé ganas, vida y salud, y el medio siga albergando este texto, intentaré seguir siendo fiel al compromiso aludido, conmigo mismo, con el medio, y con mis lectores. Tal vez se avecinan tiempos nada fáciles… desde aquí me gustaría ir comentándolos y compartir mi visión con mis lectores. Feliz año nuevo a todos.

javier diaz revorio