creatividad

“¿Dices que nada se crea? /Alfarero, a tus cacharros./  Haz tu copa, y no te importe/ si no puedes hacer barro”. Estos versos de los “proverbios y cantares” de Antonio Machado nos transmiten la idea de que toda labor que consideramos creación humana es, por un lado, esencialmente limitada o relativa; y, por otro, supone un reto que suele merecer la pena. Casi todos los que han sido considerados grandes creadores, desde los pintores o escritores más revolucionarios, hasta los responsables de algunos de los inventos más destacados, pasando por científicos que han “descubierto” o llevado a cabo un gran avance, se han limitado, en realidad, a apoyarse en lo que han hecho otros, dando un paso más, aunque sea el más decisivo. De este modo, la labor creativa parte casi siempre, por un lado, de los avances aportados por quien nos ha precedido, y por otro, del propio trabajo serio y riguroso (aunque a veces sea necesaria también cierta dosis de suerte, y siempre ayuden las cualidades innatas). Ejemplo de lo primero es Steve Jobs, cuyos “inventos” más famosos y revolucionarios (el ordenador de diseño, el ratón, el smartphone, la tableta…) han sido siempre meros desarrollos que han logrado popularizar lo que ya existía. En cuanto a lo segundo, se atribuye a Picasso la archiconocida frase idea de que no cree en las musas, pero si llegan, le encontrarían trabajando.

En la investigación científica, que incluye a las ciencias sociales, a las que me dedico hace décadas, suele preocupar que los proyectos impliquen una aportación rotundamente novedosa. Es habitual que quienes quieren que les dirija una tesis o trabajo fin de máster busquen con ahínco la novedad del tema, y casi siempre están preocupados porque les parece imposible aportar algo nuevo, dado que grandes juristas les han precedido en la investigación de casi todo. Yo siempre acudo a la imagen de los “castellers”, esa bella tradición tan catalana (y tan española) en la que los más jóvenes, en realidad niños con menos experiencia pero más ligeros, llegan más alto y coronan esos preciosos castillos humanos… apoyándose en los mayores. Por lo demás, la novedad no siempre está en el objeto, sino que también puede residir en el enfoque, la perspectiva, la técnica… A fin de cuentas, estos mismos términos se utilizan, aunque en un sentido más físico, también en la fotografía, mi gran afición. Precisamente acabo de leer el libro de Michael Freeman titulado “50 caminos hacia la creatividad fotográfica”, Blume, 2017, y me ha parecido muy interesante y revelador. De hecho, sus reflexiones sirven mucho más allá del ámbito fotográfico. No hay una “clave” para la creatividad. Cada quien ha de encontrar su camino… pero la creatividad se alcanza con trabajo y pautas adecuadas.

Fuente de la imagen: http://www.christiandve.com/2017/03/creatividad-como-ser-creativo-potenciar-desarrollar/