Apoyo-a-la-candidatura-de-Pimiango-como-pueblo-ejemplar-de-Asturias-2020

Quisiera expresar mi total apoyo a la candidatura de Pimiango (Ribadedeva) como Pueblo Ejemplar de Asturias 2020. Creo que muy pocas localidades del Principado pueden reunir tantos motivos para serlo.

 

En primer lugar, en Pimiango se respira historia, y esta ha dejado muchas huellas tangibles. Las más antiguas son las de los pobladores prehistóricos del lugar, que dejaron en la cueva de El Pindal su valiosísimo testimonio de aquellas remotas épocas, y hoy incluidas en la más amplia declaración como Patrimonio de la Humanidad de las pinturas rupestres cantábricas. Pero también está la huella de la espiritualidad medieval, hoy muy presente en Nuestra Señora de Tina, lugar mágico y precioso junto al mar, y tan vinculado al camino de Santiago (también declarado, como es sabido, Patrimonio de la Humanidad); y además, en la hermosísima talla románica de la Virgen  que se conserva en su Iglesia. Igualmente, la del histórico paso del rey Carlos, quien sería luego emperador, por la localidad, que cada año es recreado con más ceremonia y boato.

 

En segundo lugar, Pimiango no tiene rival desde el punto de vista de su valor paisajístico. Su ubicación en un promontorio elevado, sierra plana o rasa, pero al lado del mar, le permite disfrutar de las mejores vistas de la sierra del Cuera y la cordillera Cantábrica, en la que destacan las impresionantes alturas de los Picos de Europa. Su mirador del Pico es uno de los más privilegiados de toda Asturias. Pero hay también playas recónditas, cuya dificultad de acceso es pareja a su atractivo; acantilados espectaculares para perderse; el mirador del Pico del Cañón, con las mejores vistas de la ría de Tina Mayor, y tantos y tantos caminos entre prados, árboles, vegetación, y siempre espectaculares vistas, en el entorno de un Paisaje Protegido, como es el de la costa oriental de Asturias.

 

En tercer lugar, ha de destacarse el inigualable valor cultural del lugar. A los vestigios históricos ya mencionados, hay que añadir la casi milagrosa conservación de un patrimonio inmaterial tan valioso como el mansolea, jerga gremial de los zapateros, pues esta fue importante y principal fuente de riqueza de la localidad entre el siglo XIX y el inicio del XX (siempre junto con la tradicional ganadería). Se trata no solo de un patrimonio lingüístico, sino cultural en su más amplio sentido, que ha sido objeto de algunos estudios y análisis relevantes, y que es muy necesario conservar.

 

No se puede omitir tampoco el extraordinario valor de las fiestas principales de Pimiango. El Santu Medé, al inicio de marzo, es una de las más preciosas fiestas de la zona, en la que todo el pueblo baja en procesión desde la hermosa iglesia, hasta la de San Emeterio, en cuya privilegiada pradería se celebra misa campera y romería. Pero tampoco se puede dejar de destacar la mencionada recreación histórica del paso de Carlos V por el concejo de Ribadedeva, que cada año se lleva a cabo en agosto, y en la que se implica en cuerpo y alma todo el pueblo, para ofrecer cada vez un espectáculo más esmerado, riguroso, y al tiempo alegre.

 

Y es que creo que para ser Pueblo Ejemplar hay que reunir algunas características que vienen dadas por la naturaleza y por la historia, pero también otras que implican el continuo esfuerzo y el trabajo colectivo de una comunidad que se siente unida y que está dispuesta a actuar y trabajar como tal. Por ello quiero destacar la entrega y el esfuerzo de los habitantes del lugar, siempre y de manera continua, en todas estas actividades culturales, pero también en la conservación del privilegiado patrimonio natural y cultural de la localidad. Gentes sencillas que viven en una población pequeña y humilde, pero que son conscientes del extraordinario valor del lugar que habitan. De ahí su entrega y dedicación, que no va destinada solo al propio pueblo y a los que allí residen habitualmente, sino que se nota también con todos los visitantes. Porque Pimiango es un lugar acogedor como pocos. Quienes vamos allí con alguna frecuencia nos sentimos ya como vecinos, y siempre somos recibidos con cariño, cuando vamos a disfrutar de las bendiciones naturales, históricas y culturales que he tratado de describir, y que son solo una parte de los muchos atractivos de este lugar único.

 

No vivo en Pimiango, pero cuando las circunstancias me permiten “escaparme” a un lugar idílico, único y tranquilo, jamás se me ocurre buscar otra localidad. Esa sensación de paz y felicidad que ofrece Pimiango como ninguna otra localidad, es debida a sus privilegiados valores, pero también el gran esfuerzo de los vecinos por mantener el incalculable atractivo del lugar.

 

En suma: arte rupestre, románico, cultura del camino de Santiago, huellas de la visita del futuro emperador, un patrimonio cultural insólito y excepcional como el mansolea… Y todo ello en un enclave privilegiado por la naturaleza y por su paisaje incomparable, en el extremo más oriental del Principado. Gentes humildes, trabajadoras, y siempre amables con los visitantes. Algunas localidades pueden tener algunos de los méritos aquí descritos. Pero no creo que ninguna los reúna todos juntos, y con la misma intensidad que Pimiango.

 

Francisco Javier Díaz Revorio

Catedrático de Derecho Constitucional

Universidad de Castilla-La Mancha