Esporádicamente he utilizado este “miradero” semanal para incorporar pequeñas “miniseries” dedicadas a aspectos variados, ya sea vinculados a Toledo y su fisonomía urbana, ya a otros lugares del mundo o situaciones. El verano me parece momento propicio para este tipo de “excursiones” por el terreno de los viajes más o menos lejanos, o por el paseo por las calles y plazas de nuestra capital. No sé exactamente porqué aprecio esta vinculación entre estío y “miniseries” variadas de “El Miradero”. Acaso porque la mayor relajación y tranquilidad propia del calor toledano invita a detenerse en aspectos menos vinculados a la actualidad informativa, o porque el verano es siempre buen momento para el paseo, el cambio de aires, el desplazamiento o el viaje.  Lo cierto es que ya en su momento escribí la serie “destinos veraniegos”, que ahora podría muy bien proseguir, pero por dar una cierta unidad geográfico-temática a los artículos que siguen, me parece preferible centrarme en algunas ciudades de América latina.

 

¿Por qué Latinoamérica? Creo que no son necesarias demasiadas razones, pero cabría apuntar, su evidente relación con España y, como consecuencia de lo anterior, encontramos en estas ciudades notorias similitudes culturales con muchas ciudades españolas, además de compartir el idioma. Pero ello hace más llamativas las peculiaridades, las diferencias, la personalidad propia de cada una de las ciudades a las que aquí nos vamos a referir. Todas ellas tienen, al menos para mí, un atractivo muy especial, el que las hace al tiempo tan próximas a nosotros, y tan diferentes y peculiares, porque en definitiva América latina es, al tiempo, la región del mundo culturalmente más próxima a España, y una de las zonas con más acusada personalidad propia. Lo indígena, que casi siempre está en el fondo y en la esencia de estas ciudades, confluye en curiosa simbiosis con los elementos coloniales españoles, que tan presentes están en la forma de América Latina. Inicio ahora, queridos lectores, esta serie, que pretende ser mucho más una mera transmisión de sensaciones y sentimientos que una descripción o una “guía de viajes”, pero que en todo caso quiere suponer una abierta invitación a conocer estas ciudades y, a través de ellas, comprender la misma esencia de lo hispano.