Lo primero que resulta destacable de la plaza de las Cuatro Calles, es que en realidad son cinco las que aquí confluyen. En efecto, si empezamos “mirando” hacia la plaza de Zocodover, y seguimos girando en sentido contrario a las agujas del reloj, nos encontramos las calles: del Comercio o “calle Ancha”, Cordonerías, Hombre de Palo,  Chapinerías, y Martín Gamero. Todas ellas tienen nombres evocadores de la historia de la ciudad, de sus gremios, o de personajes célebres que escribieron sobre la misma, y a las cuales podremos dedicar tal vez su propio espacio. Desconozco el motivo por el que se ha utilizado el nombre de Cuatro Calles, y no cinco, aunque por lo que parece esta denominación viene utilizándose desde el siglo XIV.

 

La Plaza de las Cuatro Calles ha tenido siempre una acusada vida comercial, que aún hoy conserva (dentro del apreciable descenso de la actividad comercial del casco histórico en el contexto de la actual distribución de la ciudad), y así estuvo aquí una alcaicería de paños, y el Alcaná en el que se vendían toda clase de productos. Hoy, no es que sea lo mismo, pero en la misma o sus proximidades tienen aún su sede tiendas de ropa de conocidas marcas comerciales (bueno, no es hacer publicidad, sino ubicar al lector, decir Lacoste o Navarro), así como un conocido centro comercial dedicado a perfumes y productos de limpieza.

 

Pero el encanto de esta plaza reside también en su arquitectura actual, y en su privilegiada ubicación. Si bien es cierto que algunas de las fachadas que hoy contemplamos, en su aspecto actual, causaron no poca polémica en su momento, me parece que en todo caso ha de reconocerse un cierto atractivo a esa mezcla de distribución urbana medieval, y edificios con estilos posteriores (como es el caso del neomudéjar) pero que  mantienen sintonía con el conjunto. Por lo demás, la plaza tiene vistas incomparables de la catedral y comunica casi directamente con su puerta del reloj, y da acceso a calles que conducen a otros centros neurálgicos de la ciudad, como la propia plaza de Zocodover, la plaza Mayor o, un poco más lejos, la del Ayuntamiento. Por eso es uno de los lugares más atractivos y concurridos de nuestro centro histórico.