Es sin duda una de las calles más típicas y tradicionales de la ciudad, que ningún visitante debe perderse. Es estrecha y tortuosa, y en la misma podemos contemplar algunas casas bien interesantes y valiosas, al tiempo que da paso a algunos de los callejones más atractivos, de la ciudad. Por lo demás, esta calle es también famosa por sus historias, leyendas y tradiciones, particularmente la que le da nombre. Y en fin, hoy mantiene intacta su vitalidad, pues en ella o en sus proximidades podemos encontrar algunos de los bares y locales con más encanto de la ciudad, de manera que la zona conserva una cierta “marcha” nocturna, dentro de que en los últimos tiempos el ambiente ha ido abandonando poco a poco el casco histórico.

 

Así que son bastantes los atractivos, y demasiado poco el espacio disponible, de manera que me limitaré a destacar algunos de ellos. Primero, la tradición sobre la Virgen de los Alfileritos, que alude en sus orígenes a una bordadora curada por milagro, y que ofreció un alfiler a la Virgen, ubicada en una hornacina en esa calle. Poco después casó con un hidalgo, y de ahí comenzó la creencia del poder milagroso de la Virgen para conseguir matrimonio a las jóvenes solteras, y con ella la tradición de ofrecerle alfileres, que de siempre podían encontrarse en cantidad a los pies de la imagen. También quisiera destacar que la calle tiene no pocas casas interesantes, algunas de ellas destacadas por el encanto de sus tradicionales patios interiores. En otras lo más atractivo son sus fachadas, y en este sentido quisiera destacar una hermosa casa del siglo XVIl, que cierra la cortísima cuesta de Agustín Moreto (que comunica directamente con Alfileritos, a la misma altura en que, por el otro lado, la calle comunica con la del Cristo de la Luz). Pero en fin, lo mejor es recorrerla con calma y atención, porque esta calle se presta a tranquilos paseos en los que se pueden descubrir hermosos rincones, curiosos detalles, atractivos inesperados. Claro que, lamentablemente, este paseo hoy no puede ser tranquilo a muchas horas del día, porque Alfileritos es una de las principales vías de tránsito del tráfico rodado por el interior del casco histórico. Es verdad que este tránsito es imprescindible para la propia vida del casco, pero es una pena que el peatón se encuentre casi siempre incómodo en esta calle tan original.